Investigadores de la UAB publican en Nature un estudio que muestra cómo cambiaron las corrientes oceánicas en el Atlántico a causa del cambio climático en el pasado. La investigación demuestra que hubo un periodo en que se invirtió el régimen de circulación de las aguas profundas. Los resultados son relevantes para el futuro próximo, ya que se espera que se produzcan cambios similares en el marco del calentamiento del clima en los próximos cien años.

La circulación en el Océano Atlántico (llamada Circulación Meridional de Retorno, en inglés Atlantic MOC) es un componente importante del sistema climático. Las corrientes marinas calientes, como por ejemplo la Corriente del Golfo, transportan enormes cantidades de energía desde los trópicos hasta la región subpolar del Atlántico Norte e influyen en los patrones climáticos regionales. Una vez llegan al Norte estas corrientes se enfrían, sus aguas se hunden y con ellas transfieren carbono desde la atmósfera hasta la zona abisal. Estos procesos son importantes por el clima, pero la manera con la que la MOC Atlántica responde a los cambios climáticos no es todavía bien conocida.

Un equipo internacional de científicos, liderado por dos investigadores de la UAB, muestra ahora en un nuevo estudio como fue la respuesta de la MOC Atlántica al cambio climático en el pasado. Estos resultados se publicarán en la prestigioso revista NATURE el 4 de noviembre de 2010. La investigación, financiada por el MICINN, ha sido dirigida por Rainer Zahn (investigador ICREA) y Pere Masqué, ambos miembros del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) y del Departamento de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona. En colaboración con colegas de las universidades de Sevilla, Oxford y Cardiff (Reino Unido) ha investigado la distribución océano Atlántico de ciertos isótopos que se generan a partir de la desintegración natural del uranio agua del mar y que son dispersados en la cuenca atlántica con la circulación de las aguas profundas. El joven investigador César Negro ha estudiado la abundancia natural de estos isótopos en sedimentos del fondo marino, a 2,5 km de profundidad, el Atlántico Sur, y con este trabajo ha obtenido su doctorado en en el programa de Ciencia y Tecnología Ambientales del ICTA.

El estudio muestra que la circulación oceánica era muy diferente en el pasado y que hubo un período durante el cual se invirtió el régimen de circulación de las aguas profundas del Atlántico. Esto sucedió cuando el clima Atlántico Norte era sustancialmente más frío y la convección profunda se debilitó. En aquella época se produjo un cambio en el equilibrio de densidad entre las aguas del Atlántico Norte y del Sur, de modo que la convección de agua profunda se fortaleció en el océano del Polo Sur. Algunos modelos recientes simulan una inversión de la circulación profunda Atlántico en estas condiciones, pero no ha sido hasta ahora que los nuevos datos obtenidos por los investigadores de la UAB y sus colegas de Sevilla y el Reino Unido han permitido revelar los detalles de la misma.

Esta situación se dio durante la época glacial, hace 20.000 años. Sin embargo, los resultados son relevantes en el marco del clima actual y del futuro próximo. El estudio demuestra que la MOC Atlántica en el pasado era muy sensible a los cambios en el balance de salinidad de las corrientes del océano Atlántico. Se prevé que se produzcan cambios similares en la concentración de sal del agua en el Atlántico Norte en el marco del calentamiento global del clima durante los próximos 100 años. Por lo tanto, los nuevos datos que se publicarán en Nature ofrecen a la comunidad que trabaja en la modelización del clima la posibilidad de calibrar sus modelos y mejorar la capacidad de predecir de manera más fiable los cambios futuros en los océanos y en el clima.

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Fuente: Universidad de Barcelona