Los astrónomos que estudian el cielo en luz infrarroja disponen desde ahora de dos nuevos grandes atlas con más de un millón de fuentes astronómicas, gracias a las observaciones del telescopio espacial AKARI.

Se trata de los primeros catálogos en infrarrojo con observaciones de todo el cielo desde hace más de 25 años, y son mucho más detallados y completos que sus predecesores. Los científicos han empezado ya a recurrir a ellos para investigar desde cómo se forman planetas en torno a otras estrellas, hasta para averiguar a qué ritmo han ido naciendo estrellas nuevas a lo largo de los 13.000 millones de años de historia del universo.

AKARI es un telescopio espacial infrarrojo de la agencia espacial japonesa JAXA, en cuyo desarrollo ha participado la Agencia Espacial Europea (ESA). Lanzado en Febrero de 2006, AKARI completó dos observaciones de barrido de todo el cielo entre Mayo de 2006 y Agosto de 2007. Sus dos instrumentos, sensibles a luz de seis longitudes de onda infrarrojas, detectaron los más de un millón de objetos ahora recogidos en los catálogos.

Estos nuevos atlas infrarrojos suponen una mejora importante respecto a los elaborados con los datos obtenidos con la misión IRAS (InfraRed Astronomical Satellite) en 1983. Por ejemplo, a la longitud de onda infrarroja de 18 micras AKARI es unas diez veces más sensible que IRAS, lo que redundará en más y mejores resultados científicos.

La publicación de los catálogos de AKARI se produce en un momento muy oportuno”, resalta Alberto Salama, jefe científico de AKARI para la ESA. “Muchos de los objetos aquí registrados serán observados con el nuevo telescopio infrarrojo de la ESA, Herschel. Los catálogos resultarán muy útiles para la próxima convocatoria de solicitud de tiempo de observación con Herschel, que se abre en Mayo”.

Al observar el cielo en longitudes de onda infrarrojas los astrónomos pueden estudiar fenómenos y objetos fríos, como los anillos de polvo que se forman alrededor de muchas estrellas y que constituyen la materia prima con la que formar planetas; o, también, como las primerísimas etapas de formación de las estrellas. Son procesos que muy a menudo resultan invisibles para los telescopios que detectan el mismo tipo de luz que el ojo humano, así que la astronomía infrarroja es esencial para entender el cosmos.

Formación estelar pasada y presente

Los catálogos de AKARI ya están generando hallazgos. Un ejemplo es el que tiene que ver con la historia de la formación de estrellas a lo largo de la evolución del universo. La mayor parte de la formación estelar tiene lugar en nubes de polvo que sólo la luz infrarroja puede atravesar, y por tanto sólo con telescopios infrarrojos es posible averiguar cuánta formación estelar ha habido en cada periodo. Hasta ahora, las estimaciones se basaban sólo en las observaciones de IRAS. Con los datos de AKARI, mucho más precisos, y con mayor cobertura espectral, es posible hacer los cálculos más detallados. Así se ha podido saber que hace unos 10.600 millones de años nacían 20 veces más estrellas que ahora.

La contribución de ESAC

El Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), cerca de Madrid, ha contribuido de forma importante a la misión AKARI. Una de sus tareas ha consistido en ayudar a procesar los datos de las observaciones de todo el cielo mediante el proceso de ‘pointing reconstruction’, que permite determinar con mucha precisión la posición astronómica de cada fuente detectada. ESAC ha participado también en la elaboración de uno de los dos catálogos ahora publicados, el AKARI-IRC Point Source, con más de 870.000 fuentes.

Además, el equipo de AKARI en ESAC ha sido la referencia para cualquier consulta de los usuarios europeos de AKARI. Gracias a la colaboración de la ESA en AKARI los astrónomos europeos han tenido acceso al 10% del tiempo de observación del telescopio y han llevado a cabo más de 1.200 observaciones.

Imagen: ESA/JAXA

Fuente: ESA